Entre maletas y morriñas van pasando los dias, cada vez más rápido y yo, cada vez más nerviosa. Siento en el pecho la presión ,que me impide respirar, demasiado fuerte e intensa. Parecía lejano pero poco a poco van llegando las despedidas, algunas rápidas y otras, sin embargo, más entrañables pero todas con un denominador común, el de que os echaré de menos..
Deseando abrazar a mi nuevo destino, pienso a cada minuto en cómo será esta etapa y sé que estaré bien pues en esta nueva andadura hay alguien esperandome al final del camino. Esta vez tengo un compañero de viaje, el mejor que podía tener.
Entre todo lo que me llevo hay unas cuantas ilusiones y miedos de sobra, y ,lo siento, pero no hay cabida para las lágrimas o el arrepentimiento. Dicen que todos tenemos un destino marcado en nuestra vida, yo voy a plantarle cara al mío, pues después de pisar las baldosas incorrectas y de romperme más de mil tacones tropezando con las mismas piedras, creo que por fin encontré el camino a casa, a un nuevo hogar que no está aqui sino al cruzar el río....
Nos vemos en Londres... ;)
" Si no encuentras tu camino, háztelo "

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